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Poeta, escritor de cuentos y dramaturgo galés, famoso por su brillante imaginería verbal y por su canto a la belleza natural. Thomas nació en Swansea, Gales, el 27 de octubre de 1914, hijo de un profesor de escuela. Terminados los estudios de enseñanza media, marchó a Londres, donde en 1934 publicó su primer libro de poemas, Dieciocho poemas, en el que a pesar de su juventud mostró un excepcional talento tanto en sus imágenes como en la dicción poética. El libro fue muy elogiado por la crítica. Los temas de estos poemas, el sexo, la muerte, el pecado, la religión y la redención, parecen oscuros porque contienen elementos del surrealismo y de su propia fantasía personal, pero la frescura y vitalidad de su lenguaje sumergen al lector en los poemas revelándole la universalidad de las experiencias que describen. Esta tendencia introspectiva es menos patente en Muertes y entradas (1946) y En el sueño campestre (1951), consideradas como sus mejores obras. Un ejemplo de esto es el poema 'Fern Hill'. Otras obras de Thomas son Veinticinco poemas (1936) y El mapa del amor (1939), escritos en prosa y verso. Retrato del artista cachorro (1940) es un grupo de apuntes autobiográficos, y Aventuras en el tráfico de pieles (publicada póstumamente en 1954) contiene una novela inacabada y otros escritos en prosa. Durante la II Guerra Mundial escribió guiones para películas documentales. Después de la guerra trabajó como comentarista radiofónico de la BBC (British Broadcasting Corporation). La obra de teatro para voces Bajo el bosque lácteo (publicada póstumamente en 1954) la escribió para la radio; cuando la leyó en su primera aparición pública en Cambridge (Massachusetts) en 1953 todavía estaba inacabada, pero se convirtió en su obra más famosa. En ella evoca las vidas de los habitantes de Llareggub (Buggerall pronunciado al revés), una pequeña población costera galesa. Sus últimos años se vieron ensombrecidos por su creciente inquietud y sus relaciones tempestuosas con su esposa Caitlin. Murió en Nueva York el 9 de noviembre de 1953 a causa de su alcoholismo y una sobredosis de medicinas.
Categoría: IRLANDA

El 8 de Noviembre de 1847 Bram Stoker, tercero de siete hermanos, vio la luz en Dublín, Irlanda. Tras una infancia marcada por la enfermedad y la debilidad, ingresó a los 16 años en el Trinity College, donde se graduó en Matemáticas y destacó como deportista. En 1970 se haría funcionario como su padre, mientras que ejercía de manera autónoma los oficios de periodista y crítico teatral.
En 1978 un encuentro con Henry Irving, actor inglés al que admiraba, lo llevó a dar un giro a su vida, convirtiéndose en administrador del Liceo de Londres. Ese mismo año se casó con Florence Balcombe, que había sido amante de Oscar Wilde, y su hijo Noel llegaría un año después. En Londres empezó a escribir de manera continuada. Su primera novela londinense, tras The Primose Path de 1875, fue The Snake's Pass, de 1890, aunque antes había publicado un libro de no ficción, The Duties of Clerks of Petty Sessions in Ireland, en 1879. Sin embargo, el éxito y la fama como autor le llegaron con Drácula, de 1897, que fue un completo éxito y se reeditó en 1900. Con trece novelas escritas, así como varios relatos y otras obras, Bram Stoker murió de agotamiento en abril de 1912, con 64 años.
Drácula
Su obra más conocida, y la que lo llevó a la fama, ha sido sin lugar a dudas Drácula, publicada por primera vez en 1897, y reeditada en edición de bolsillo en 1900. La novela original incluía a modo de introducción el relato El invitado de Drácula, que fue eliminado en las primeras ediciones, y editado de manera póstuma junto con el resto de la novela en 1914. Enmarcada dentro del género de la novela gótica, trasladando la acción al Londres victoriano, esta novela narra el encuentro de dos mundos: El misterioso, antiguo mundo del folklore, representado por el conde Vlad Drácula, y el mundo racional y flemático de la Inglaterra de finales del siglo XIX, cuyo principal exponente es Jonathan Harker.
Stoker se basó para dar vida al mayor y más famoso vampiro de todos los tiempos en un personaje real: El conde transilvano Vlad Tepes, conocido como Vlad el Empalador, por la ligereza con que aplicada este cruel castigo a quienes se oponían a él o a los enemigos vencidos en batalla, y lo que le hizo ganar otro sobrenombre aún más tenebroso, nombre que susurraban los aldeanos cuando estaban seguros de que nadie les oía: Vlad Drakul, el Demonio. De él se decía que acostumbraba a beber sangre humana, que disfrutaba de ejecuciones y torturas como quien lo hace de un concierto u obra de teatro, o que invitaba a sus enemigos a cenas en el transcurso de las cuales los mandaba asesinar. Bram Stoker recogió a este personaje y toda su leyenda negra, y lo convirtió en vampiro, una criatura de la noche que vive eternamente y se alimenta de la sangre de seres humanos. Así nació el mito.
La obra está escrita a modo de recopilación de impresiones de los propios personajes: Diarios, cartas, noticias... Esta amalgama de visiones subjetivas nos adentra en la historia (puesto que lo que leemos nos lo está contando en todo momento alguno de sus protagonistas), y a la vez nos permite obtener una visión de conjunto en la que no nos limitamos a un solo punto de vista. De este modo nos sumergimos en la racionalidad de Jonathan Harker, la pasión de Abraham Van Helsing o la inocente sensualidad de Lucy Westenra, sin olvidarnos de los dos personajes más importantes y desarrollados de la novela: Mina, la esposa de Jonathan Harker, atrapada en medio del horror provocado por el conde y que evoluciona a lo largo de todo el relato, y la inquietante, amenazadora presencia de Drácula, el único personaje principal de la obra que no tiene voz propia.
Todo esto hace de Drácula un máximo exponente no sólo de la literatura vampírica, sino de toda la novela gótica, y del género de terror en general. Es de destacar que, aunque se han hecho centenares (literalmente) de versiones cinematográficas de esta novela, hasta el momento prácticamente ninguna ha conseguido reflejar fielmente la novela, bien sea por carencia de medios o exigencias del medio (Drácula, 1931, de Tod Browning), bien sea por deseo expreso del director de ofrecer una visión distinta (Bram Stoker's Drácula, 1992, de Francis Ford Coppola). Esto, aunque en un principio pudiera parecer algo malo, en realidad resulta una bendición para los amantes de esta novela, porque les permite disfrutar de una inmensa cantidad de visiones distintas acerca de la misma historia.

Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral de origen irlandés, gran exponente del esteticismo cuya principal característica era la defensa del arte por el arte. Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde nació el 16 de octubre de 1854, en Dublín y estudió en el Trinity College de esa ciudad. De joven solía participar en las reuniones literarias organizadas por su madre. Más tarde, siendo estudiante de la Universidad de Oxford, destacó en el estudio de los clásicos y escribió poesía; su extenso poema Ravenna ganó el prestigioso premio Newdigate en 1878, y convirtió el estilo bohemio de su juventud en una filosofía de vida. En Oxford, recogió la influencia de innovadores estéticos como los escritores Walter Pater y John Ruskin. De carácter excéntrico, el joven Wilde llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas de china. Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia.
A pesar de ello, su ingenio y su talento le hicieron ganar innumerables admiradores. Su primer libro fue Poemas (1881), y su primera obra teatral, Vera o los nihilistas (1882), se representó por primera vez en Nueva York, ciudad en la que el autor se encontraba por entonces, de paso en una larga gira de conferencias por los Estados Unidos. Tras ella, se estableció en Londres y, en 1884, se casó con una mujer irlandesa muy rica, Constance Lloyd, con la que tuvo dos hijos. A partir de entonces, se dedicó exclusivamente a la literatura. En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo, que consiguió escandalizar a toda la mojigata clase media de la Inglaterra victoriana. Wilde, que había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de trabajos forzados, salió de la prisión arruinado material y espiritualmente. Pasó el resto de su vida en París, bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth.

Entre sus primeras obras se cuentan dos colecciones de historias fantásticas, escritas para sus hijos, El príncipe feliz (1888) y La casa de las granadas (1892), y un conjunto de cuentos breves, El crimen de lord Arthur Saville (1891). Su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), es una melodramática historia de decadencia moral, que destaca por su brillante estilo epigramático. Aunque el autor describe todo el proceso de la corrupción del protagonista y, a través del sorprendente final, defiende la lucha contra la degradación moral, los críticos de su tiempo continuaron considerándole un inmoral. Las obras teatrales más personales e interesantes de Wilde fueron las cuatro comedias El abanico de lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), caracterizadas por unos argumentos hábilmente entretejidos y por sus ingeniosos diálogos.

A pesar de su escasa experiencia dramática, consiguió demostrar un talento innato para los efectos teatrales y para la farsa, y aplicó a estas obras algunos de los métodos creativos que solía utilizar en sus restantes obras, como las paradojas en forma de refrán inverso, algunas de las cuales han llegado a hacerse muy famosas: -Experiencia es el nombre que cada uno da a sus propios errores- o -¿Qué es un cínico? Una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada-. En contraste con sus comedias, Salomé es una obra teatral seria acerca de la pasión obsesiva. Originalmente escrita en francés, la estrenó en París en 1894 la reconocida actriz Sarah Bernhardt. Posteriormente, el compositor alemán Richard Strauss compuso una ópera homónima basada en ella. Lord Alfred Douglas la tradujo al inglés, en 1894, y el artista Aubrey Beardsley la ilustró. En la cárcel, Wilde escribió De profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida. Algunos críticos la han considerado una obra extremadamente reveladora; otros, en cambio, una explosión sentimental muy poco sincera. La balada de la cárcel de Reading (1898), escrito en Berneval, Francia, muy poco después de salir de prisión, y publicado anónimamente en Inglaterra, es uno de sus poemas más poderosos. En él retrata la dureza de la vida en la cárcel y la desesperación de los presos, con un lenguaje bello y cadencioso. Durante muchos años, el nombre de Oscar Wilde sobrellevó el estigma impuesto por la puritana sociedad victoriana. En la actualidad, el artista que se esconde tras ese nombre ha sido reconocido como un brillante crítico social, y sus obras mantienen una vigencia universal. En la literatura en español su influencia se dejó notar en los escritores más esteticistas desde el español Ramón Gómez de la Serna, pasando por el chileno Eduardo Barrios o el catalán Pere Gimferrer. El escritor y editor Ricardo Baeza ha traducido casi toda su obra publicada, primero en España y después en Buenos Aires, donde se exilió durante la Guerra Civil española. Se convirtió al catolicismo el 30 de noviembre de 1900, poco antes de morir de meningitis. ©


