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La Coctelera

Categoría: FRANCIA

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HONORATO DE BALZAC

(1799-1850), escritor francés de novelas clásicas que figura entre las grandes figuras de la literatura universal, y cuyo nombre original era Honoré Balssa.
Balzac nació en Tours, el 20 de mayo de 1799. Hijo de un campesino convertido en funcionario público, tuvo una infancia infeliz. Obligado por su padre, estudió leyes en París de 1818 a 1821. Sin embargo, decidió dedicarse a la escritura, pese a la oposición paterna. Entre 1822 y 1829 vivió en la más absoluta pobreza, escribiendo teatro trágico y novelas melodramáticas que apenas tuvieron éxito.
En 1825 probó fortuna como editor e impresor, pero se vio obligado a abandonar el negocio en 1828 al borde de la bancarrota y endeudado para el resto de su vida.
En 1829 escribió la novela Los chuanes, la primera que lleva su nombre, basada en la vida de los campesinos bretones y su papel en la insurrección monárquica de 1799, durante la Revolución Francesa. Aunque en ella se aprecian algunas de las imperfecciones de sus primeros escritos, es su primera novela importante y marca el comienzo de su imparable evolución como escritor.
Trabajador infatigable, Balzac produciría cerca de 95 novelas y numerosos relatos cortos, obras de teatro y artículos periodísticos en los veinte años siguientes.
En 1832 comenzó su correspondencia con una condesa polaca, Eveline Hanska, quien prometió casarse con Balzac tras la muerte de su marido. Éste murió en 1841, pero Eveline y Balzac no se casaron hasta marzo de 1850. Balzac murió el 18 de agosto de ese mismo año.
En 1834 concibió la idea de fundir todas sus novelas en una obra única, La comedia humana. Su intención era ofrecer un gran fresco de la sociedad francesa en todos sus aspectos, desde la Revolución hasta su época. En una famosa introducción, escrita en 1842, explicaba la filosofía de la obra, en la cual se reflejaban algunos de los puntos de vista de los escritores naturalistas Jean Baptiste de Lamarck y Étienne Geoffroy Saint-Hilaire.
Balzac afirmaba que, así como los diferentes entornos y la herencia producen diversas especies de animales, las presiones sociales generan diferencias entre los seres humanos. Se propuso de este modo describir cada una de lo que llamaba “especies humanas”. La obra incluiría 137 novelas, divididas en tres grupos principales: Estudios de costumbres, Estudios filosóficos y Estudios analíticos. El primer grupo, que abarca la mayor parte de su obra escrita, se subdivide a su vez en seis escenas: privadas, provinciales, parisinas, militares, políticas y campesinas.
Las novelas incluyen unos dos mil personajes, los más importantes aparecen a lo largo de toda la obra. Logró completar aproximadamente dos tercios de este enorme proyecto. Entre las novelas más conocidas de la serie figuran Papá Goriot o El tío Goriot (1834), que narra los excesivos sacrificios de un padre con sus ingratas hijas; Eugenia Grandet (1833), donde cuenta la historia de un padre miserable y obsesionado por el dinero que destruye la felicidad de su hija; La prima Bette (1847), un relato sobre la cruel venganza de una vieja celosa y pobre; La búsqueda del absoluto (1834), un apasionante estudio de la monomanía, y Las ilusiones perdidas (1837-1843), un relato sobre las ambiciones de un criminal, Vautrin, dotado de una inteligencia única.
El objetivo de Balzac era ofrecer una descripción absolutamente realista de la sociedad francesa, algo fascinante para el autor. Sin embargo, su grandeza reside en la capacidad para trascender la mera representación y dotar a sus novelas de una especie de suprarrealismo. La descripción del entorno es en sus obras casi tan importante como el desarrollo de los personajes. Él afirmó en cierta ocasión que “los acontecimientos de la vida pública y privada están íntimamente relacionados con la arquitectura“, y en consecuencia, describe las casas y las habitaciones en las que se mueven sus personajes de tal modo que revelen sus pasiones y deseos.
Aunque los personajes de Balzac son perfectamente creíbles y reales, casi todos ellos están poseídos por su propia monomanía. Todos parecen más activos, vivos y desarrollados que sus modelos vivos, por lo que esta superación de la vida es un rasgo característico de sus personajes. Además convierte en sublime la mediocridad de la vida, sacando a la luz las partes más sombrías de la sociedad. Confiere al usurero, la cortesana y el dandi la grandeza de héroes épicos.
Otro aspecto del extremado realismo de Balzac es su atención a las prosaicas exigencias de la vida cotidiana. Lejos de llevar vidas idealizadas, sus personajes permanecen obsesivamente atrapados en un mundo materialista de transacciones comerciales y crisis financieras. En la mayoría de los casos este tipo de asuntos constituyen el núcleo de su existencia.
Así, por ejemplo, la avaricia es uno de sus temas predilectos. En sus diálogos demuestra un extraordinario dominio del lenguaje, adaptándolo con sorprendente habilidad para retratar una amplia variedad de personajes. Su prosa, aunque excesivamente prolija en ocasiones, posee una riqueza y un dinamismo que la hace irresistible y absorbente.

Entre sus numerosas obras destacan, además de las ya citadas, las novelas La piel de zapa (1831), El lirio del valle (1835-1836), César Birotteau (1837), Esplendor y miseria de las cortesanas (1837-1843) y El cura de Tours (1839); los Cuentos extravagantes (1832-1837); la obra de teatro Vautrin (1839), y sus célebres Cartas a la extranjera, que recogen la larga correspondencia que mantuvo desde 1832 con Eveline Hanska.

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Alfred de Musset

(París, 1810-id., 1857) Escritor francés. Renunció a sus estudios de derecho y medicina al imponerse su afición por la literatura. Publicó en 1829 Cuentos de España y de Italia, que obtuvieron cierto éxito. En 1833 vio la luz el volumen poético Nolla, donde Musset dio expresión al llamado mal del siglo, del que se convirtió en uno de sus más insignes representantes. De igual modo puede apreciarse ese desencanto artístico cercano al hastío existencial en su novela autobiográfica La confesión de un hijo del siglo (1836), donde además relata su aventura sentimental con George Sand durante un viaje a Venecia. Su obra poética, de la que destacan sus diversas Noches (1835-1837), le sitúa como uno de los principales escritores franceses del romanticismo, posición reafirmada por su teatro, si bien no logró en éste las mismas cotas de intensidad expresiva que en su obra lírica.

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Gérald de Nerval (1808-1855)


Gérard Labrunie, que escribió con el seudónimo de Gérald de Nerval, nació en París el 22 de mayo de 1808. Su padre era médico militar del ejército de Napoleón y su madre murió cuando Gérald tenía dos años, siendo educado por un tío en Mortefontaine cerca de Senlis. Luego estudió en el liceo Charlemagne de París donde tuvo como condiscípulo a Théophile Gautier. Su padre quería que estudiara medicina, pero Nerval prefiió escribir y llevar la vida libre de la bohemia.

Gracias a una pequeña herencia viaja por el sur de Francia y por Italia. En 1836 recorre, junto con Gauthier, Bélgica; y, dos años más tarde, viaja por Alemania con Alexandre Dumas.

En 1840 publica su traducción del Fausto de Goethe. Dilapida la herencia que le deja su abuelo en la fundación de una revista, Le Monde dramatique, con el fin de encumbrar a una actriz, Jenny Colon, de la que se ha enamorado profundamente. Con Dumas, Méry o Maquet escribe en colaboración obras para la escena.

En febrero de 1841, sufre una crisis de locura y tiene que ser internado en un sanatorio. Parece ser que de esta primera crisis datan algunos de los sonetos de "Las Quimeras". En 1842, después de la muerte de Jenny Colon, emprende un largo viaje por Oriente, fruto de ese viaje es la obra "Viaje al Oriente", publicada años después en dos gruesos volúmenes. Su vida será en adelante una sucesión de viajes, estancias en la clínica psiquiátrica del Doctor Blanche y publicaciones.

En los tres últimos años de su vida, Nerval, entre recaída y recaída, reúne sus escritos, los corrige y los rehace, dándole a la imprenta sus mejores obras: "Los iluminados" (1852), "Pequeños castillos de bohemia" (1853), "Las hijas del fuego" y "Las quimeras" (1854), y "Aurelia " (1855), donde revela el proceso de su propia locura.

En 1855, Nerval se encuentra sin recursos, sin domicilio fijo, apartado de sus amigos y fuera de la realidad. El 25 de enero le escribe a su tía: "No me esperes esta noche; la noche será para mí al mismo tiempo blanca y negra". Al amanecer del 26 de enero de 1855, fue encontrado ahorcado en una calle siniestra del viejo París. Sus restos descansan en el cementerio del Père-Lachaise.

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Alfred de Vigny


Alfred de Vigny nació en Loches en una familia aristocrática. Su padre fue un veterano de la Guerra de Los Siete Años; su madre, veinte años menor, era una mujer de carácter fuerte, inspirada por Rousseau, que se encargó personalmente de la educación de Vigny en sus primeros años. Al igual que para todas las familias nobles de francia, la Revolución francesa disminuyó sus condiciones de vida considerablemente. Después de la derrota de Napoleón en Waterloo, regresó la monarquía a manos de la casa de Borbón, siendo nombrado Rey Luis XVIII, el hermano de Luis XVI, en 1814; Vigny se asoció a una de las compañías aristocráticas de Maison du Roi. Desde siempre atraído por la literatura, y versado en historia francesa y bíblica, comenzó a escribir poesía. Publicó su primer poema en 1820, más adelante publicó un poema narrativo titulado Eloa en 1824 sobre el tema entonces popular de la redención de Satán, y una compilación de trabajos en 1826 para Poèmes antiques et modernes. Tres meses después, publicó una novela histórica Cinq-Mars; con el éxito de estos dos volúmenes, Vigny se convirtió en la estrella del emergente movimiento romántico, aunque de este rol sería pronto desplazado por su amigo Victor Hugo. Se estableció en París con su joven novia inglesa (Lydia Bunbury, con la que se casó en Pau en 1825).

Alfred Victor de VignyVigny trabajó con Emile Deschamps en una traducción de Romeo y Julieta en (1827). Progresivamente atraído por el liberalismo, apoyó el derrocamiento de Carlos X en la revolución de Julio de 1830. En 1831, presentó su primer obra teatral original La Maréchale d'Ancre, un drama histórico sobre eventos del reinado de Luis XIII de Francia. Ocasión en la cual conoció a la actriz Marie Dorval, que se convirtió en su amante hasta 1838 (su esposa quedó casi inválida y nunca aprendió a hablar francés). No tuvieron hijos y Vigny además se sintió decepcionado por las segundas nupcias de su suegro obstaculizando la oportunidad de recibir la herencia de este).

En 1835, produjo un drama titulado Chatterton, basado en la vida de Thomas Chatterton, en el cual Marie Dorval obtuvo el papel protagónico. Chatterton se considera uno de los dramas románticos franceses más significativos y aun es representado con regularidad. La historia de Chatterton se inspiró en uno de los tres episodios de la novela filosófica de Vigny Stello (1832), en la que examina la relación de la poesía con la sociedad y concluye que el poeta, condenado a ser mirado con sospecha en todo orden social, debe permanecer apartado de éste. Servitude et grandeur militaires (1835) fue una meditación tripartita similar, considerando la condición de los soldados.

Aunque Alfred de Vigny fue exitoso como escritor, su vida personal no fue feliz. su matrimonio fue decepcionante y la relación con Marie Dorval fue tormentosa y plagada de celos; y su talento literario fue eclipsado por otros. Después de la muerte de su madre en 1838 heredó la propiedad de Maine-Giraud, cerca a Angoulême, donde Vigny escribió algunos de sus poemas más famosos incluyendo La Mort du loup y La Maison du berger. En 1845, después de varios intentos infructuosos, fue elegido miembro de la Académie française.

En sus últimos años dejó de publicar, aunque continuó escribiendo, y su diario es considerado por los académicos modernos como un gran trabajo por sí mismo. Vigny se consideraba a sí mismo más un filósofo que un autor literario; fue uno de los primeros autores franceses en tomar interés en el budismo. Su filosofía de vida era pesimista y estoica, pero dio importancia a la fraternidad humana, el cultivo del conocimiento y la solidaridad, como valores elevados. Empleó varios años preparando la colección póstuma de poemas conocida como Les Destinées (aunque fue titulada originalmente Poèemes philosophiques) que concluye con su mensaje final, L'Esprit pur.

Alfred de Vigny contrajo cáncer gástrico alrededor de los 60 años, al cual enfrentó con estoicismo: Quand on voit ce qu'on est sur terre et ce qu'on laisse/Seul le silence est grand; tout le reste est faiblesse. ('cuando ves lo que somos y lo que representa la vida/Sólo el silencio es grande; todo lo demás es debilidad.') Vigny murió en Paris el 17 de septiembre de 1863, pocos meses después de fallecer su esposa y fue enterrado a su lado en Cimetière de Montmartre en París.

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STEPHAN MALLARME


Considerado uno de los iniciadores del simbolismo, Stephan Mallarmé nació en París en 1842. Para su obra se sirvió de los símbolos para expresar la verdad a través de la sugerencia más que de la narración, de manera que su poesía y su prosa se caracterizan por su musicalidad, la experimentación gramatical y un pensamiento refinado y lleno de alusiones que puede resultar oscuro.

Sus poemas más conocidos son La siesta de un fauno (1876), que inspiró el preludio homónimo del compositor francés Claude Debussy, y Herodías (1869). Otras obras importantes de Mallarmé son la antología Verso y prosa (1893) y el volumen de ensayos en prosa Divagaciones (1897).

En sus famosas tertulias literarias del martes por la noche, en su casa de París, sus comentarios críticos sobre literatura, arte y música estimularon enormemente a los escritores simbolistas franceses, así como a los artistas y compositores de la escuela impresionista, que a finales del siglo XIX desarrollaron un arte espontáneo en oposición al formalismo de la composición.

En el Libro (proyecto e ideas publicadas en 1956), Mallarmé pretende adjudicar al poeta la misión de escribir la obra que, por ser la explicación órfica de la tierra, someterá al dominio del espíritu humano el azar, símbolo de la imperfección de ese espíritu. Una tirada de dados nunca abolirá el azar (1897), es un largo poema de versos libres y tipografía revolucionaria que constituye la declaración trágica de la imposibilidad de lo planteado en el Libro.

Murió en el año 1898.

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CHARLES BAUDELAIRE


Nace en París el 9 de abril de 1821. Su padre, Joseph François, era un sacerdote que había colgado los hábitos. Hombre de amplia cultura, fue luego preceptor, profesor de dibujo, pintor y jefe del Despacho de la Cámara de los Pares. Fue quien le enseñó las primeras letras. Cuando nació Baudelaire tenía más de sesenta años y otro hijo de su primer matrimonio llamado Claude Alphonse.
Su madre, Caroline Archimbaut-Dufays, no había cumplido los treinta años al nacer el poeta. Hija de emigrados franceses a Londres durante la revolución del 93, enseñó inglés a su hijo.

Es criado por Mariette, sirvienta de la familia, a la que evoca en el poema "A la sirvienta de gran corazón que te daba celos" de su conocido poemario Las flores del mal.

El poeta tiene 6 años cuando su padre muere en 1827 dejando una discreta herencia. Su viuda se cambia de domicilio y a los veinte meses de enviudar, contrae matrimonio con el comandante Jacques Aupick, vecino suyo, de cuarenta años, un oficial que llegará a ser general comandante de la plaza fuerte de París.

Este nuevo matrimonio de su madre producirá un profundo impacto emocional en Baudelaire, que lo vivió como un abandono, manifestando siempre aversión por este padrastro con el que nunca llegará a tener buenas relaciones.

En 1830 con las jornadas revolucionarias Aupick es ascendido a teniente coronel por su participación en la campaña de Argelia, y dos años después nombrado jefe de Estado Mayor y se traslada con su familia a Lyon, donde vivirá cuatro años.

Se forma un consejo de familia para decidir sobre el futuro del niño, que inicia sus estudios en el Colegio Real de Lyon, de cuyo ambiente no guardará buen recuerdo: se aburre y escapa soñando de su en cierro, dando rienda suelta a su imaginación.

En 1836 Aupick asciende a general de Estado Mayor, volviendo con su familia a París, donde el niño es internado en el Colegio Louis-le-Grand. Su madre se va volviendo cada vez más rígida y puritana, haciéndose a la personalidad de Aupick.

Durante dos años y medio permanece en el Colegio Louis-le-Grand. Allí lee a Sainte-Bauve, a Chenier y a Musset, a quien criticará mucho más tarde. Es expulsado del colegio por una falta cuyo carácter se desconoce. En agosto obtiene el título de Bachiller superior.

En 1840, con 19 años, se matricula en la Facultad de Derecho, comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino y entabla sus primeras amistades literarias con Gustave Le Vavasseur y Ernest Prarond. También conoce a Gérard de Nerval, de Sainte-Beuve, de Théodore de Banville y a Balzac y empieza a publicar en los periódicos en colaboración y anónimamente. Intima con Louis Menard, dedicado a la vivisección de animales y a la taxidermia. Comienza también a llevar una vida disipada, caracterizada por sus continuos choques con el ambiente familiar y por su inclinación hacía las drogas y el ambiente bohemio. Empieza a frecuentar los prostíbulos. Mantiene una extraña relación con una prostituta judía del Barrio Latino llamada Sarah, a la que denomina Louchette por su bizquera, y que probablemente contagió su sífilis al poeta. Aparece en el poema "Una noche que estaba junto a una horrible judía" de Las flores del mal.

Sus calaveradas horrorizan a su familia burguesa, especialmente al probo militar que es Aupick. A pesar de que su padrastro le apoya, rechaza entrar en la carrera diplomática. No quiere ser sino escritor. La conducta desordenada del joven mueve a sus padres a distanciarle de los ambientes bohemios de París. Le envían a Burdeos para que embarque en el paquebote Mares del Sur, al mando del comandante Sauer, en una travesía que había de llevarle a Calcuta y durar dieciocho meses. Viaja con comerciantes y oficiales. El joven Baudelaire adopta actitudes provocativas e impertinentes; se siente aislado y sólo habla para expresar su deseo de regresar a París. El barco ha de afrontar una violentísima tempestad. Estancia en la isla Mauricio, al este de Madagascar, donde conoce a una señora casada para quien escribe "A una dama criolla". Asustado el comandante del barco por el efecto psicológico negativo que el viaje produce en el poeta, consiente en hacerle regresar a Francia desde la isla Reunión en otro barco, L´Alcide. Escribe "El albatros". El viaje dura desde finales de marzo de 1841 hasta febrero de 1842.

Para alejarlo de este ambiente y librarse de este joven conflictivo, su familia lo envían a Calcuta, pero Baudelaire, nostálgico y enfermo se detiene en la Isla Mauricio y regresa a Francia. Un consejo de familia, bajo la presión del general Aupick, lo envía a las Indias, en 1841, a bordo de un navío mercante. Pero Charles Baudelaire no quiere probar la aventura en el confín del mundo. No desea más que la gloria literaria. Durante una escala en la Isla de la Reunión, no acude a presencia del capitán

En 1842, nuevamente en París, entabla amistad con Thèophile Gautier y Thèodor de Banville. Alcanza la mayoría de edad, percibe la herencia paterna de 75.000 francos y se independiza. Abandona el piso familiar, instalándose en un pequeño apartamento.

Reanuda su vida bohemia y ejerce de dandy. Vuelve al ambiente de los bajos mundos. Las mujeres que llenan este periodo de su vida son pequeñas aventureras y prostitutas, como Jeanne Duval, una actriz mulata que representa un papel muy secundario en un vodevil del Teatro Partenon a quien conoce en 1843. A pesar de la vulgaridad, de frecuentes desavenencias y de las infidelidades de la mulata, Baudelaire vuelve siempre a ella y durante toda su vida estaría ligado a este insignificante mujer. Desempeñará un papel fundamental en la vida del poeta. sus mejores poemas son paradójicamente el fruto de estos oscuros amores, que aparece en los poemas "Perfume exótico", "La cabellera", "Te adoro igual que a la bóveda nocturna", "Meterías al universo entero en tu callejuela", "Sed non satiata", "Con sus ropas ondulantes y nacaradas", "La serpiente que danza", "El vampiro", "Remordimiento póstumo", "El gato", "Duellum", "El balcón", "Un fantasma", "Te doy estos versos para que si mi nombre" y "Canción de primeras horas de la tarde". Probablemente inspira también al poeta los poemas "El bello navío", "La invitación al viaje" y "La Beatriz".

Económicamente va de fracaso en fracaso, dilapidando la fortuna heredada de su padre. Baudelaire es brillante, de conversación sorprendente, pero su gran imaginación lo convierte en mitómano; su viaje a la India, sus amores inauditos, su vicio y perversidad, su homosexualismo, sus proyectos editoriales, formn parte de su vida.

Dilapida la herencia y contrae numerosas deudas, por lo que su madre y el general Aupick obtienen en 1844 de los tribunales que sea inhabilitado y sometido a un consejo judicial. Su dinero pasa a ser administrado por su padrastro. Se le entrega una cantidad trimestral de seiscientos francos.

Para eludir el control financiero publica anónimamente artículos en la prensa. En colaboración con Prarond escribe un drama en verso, Ideolus, que deja sin acabar. Baudelaire, privado de recursos y humillado, no se repondrá. Se ve obligado a rehuir a sus acreedores, mudándose, escondiéndose en casa de sus amantes, trabajando sin descanso sus poemas intentando mientras tanto ganarse la vida publicando.

Baudelaire escribió sus primeros poemas a la vuelta de su viaje del Caribe aunque en un principio se dedicó sobre todo a la critica artística. Fruto de esto fue la publicación en 1846 de algunos de sus ensayos, llenos de sensibilidad y de penetración, bajo el titulo de "Los Salones". En ella loa a su amigo Delacroix, entonces aún muy discutido, critica a los pintores oficiales, y analiza las obras de otros artistas contemporáneos suyos como una serie sobre caricaturistas franceses, en los que defiende con pasión a Honoré Daumier. También se interesa por le pintor impresionista Edouard Manet y por la música de Wagner, de quien fue el primer introductor en Francia. Le escribió una carta expresándole su admiración, tras haber asistido a tres conciertos, además de un ensayo.

Publica sonetos, uno de ellos, "A una dama criolla", con su verdadero nombre, así como un artículo sobre Balzac.

Publica en Le Corsaire-Satan un conjunto de aforismos y en L´Espirit Public, Consejos a los jóvenes literatos. Fustiga a los autores moralistas y moralizantes.

Aparece su novela corta "La fanfarlo", donde el poeta, tras el personaje de Samuel Cramer, se retrata como un dandy.

En 1845, histérico, ensaya el suicidio en un cabaret ante un grupo de amigos, donde se hace un corte con un puñal. Su padrastro, por miedo al escándalo, le paga sus deudas y le lleva a vivir con él y con su madre en la elegante plaza Vendôme. Pero pronto volverá a vivir solo.

Descubre la obra de Edgar Poe, que muere poco después y a quien no pudo conocer, a pesar de considerarle su alma gemela. Poe se le asemeja, y, durante diecisiete años, va a traducirla y revelarla. Así comienza a ganarse el reconocimiento de la crítica.

Conoce a Marie Daubrun, muchacha bonita y honesta, actriz del Teatro de la Gaîte, que sostiene con su trabajo a su familia. El poeta sentirá por ella un amor platónico o una amistad idílica. Le dedicará el poema "Canto de otoño".

Asiduo a círculos literarios y artísticos, uno de ellos en casa de Aglae Sabatier, llamada la Presidenta, amante de un banquero, por la que el poeta experimentará un amor ideal y platónico. A ella dedicará posteriormente los poemas "A la que es demasiado alegre", "Reversibilidad", "El alba espiritual" y "Confesión". Visita muy a menudo el salón de la viuda Marie Sabatier y conoce a Musset, Flaubert y Gautier, entre otros artistas. Un breve idilio con una mujer interesante, Madame Sabatier, amante de un amigo del poeta que reunía en su casa a un grupo de escritores y artistas, lo quiebra rápidamente. Cuando madame Sabatier accede a las pretensiones amorosas del poeta, éste la rechaza, pero sigue manteniendo con ella una entrañable amistad.

Durante la revolución de 1848 Baudelaire es visto en las barricadas y tratando de agitar al pueblo para que fusilen a su padrastro. Publica en Le Salut Publique, periódico de tendencia socialista, y se afilia a la Sociedad Republicana Central, fundada por Blanqui. Durante la revolución hace amistad con el pintor Courbet, que pintará un retrato del poeta, y con Poulet-Malassis, también que participó activamente en la insurrección e influirá en su vida, será el editor de Las Flores del Mal, por lo que resultará multado.

Cuando en 1851 Luis Napoleón da un golpe de estado y asume todos los poderes, lo que indigna a Baudelaire, quizá porque nombre a su padrastro embajador en Madrid.

Aunque escribió sus poemas con 23 años, Las Flores del Mal, título que el editor le impusieron en lugar de Los limbos, que era el original, se publicaron en junio de 1857. Cuanto escribió hasta su muerte no sobrepaso este trabajo, son solo un complemento a su obra. Inmediatamente después el gobierno francés acusa al poeta de ofender la moral pública y juzgadas obscenas. El poeta fue procesado en medio del escándalo general. Aun cuando Baudelaire obtuvo el apoyo de sus colegas, seis de sus poemas fueron eliminados de las ediciones siguientes. La edición es confiscada por mandato judicial. Parece que el escándalo se inició desde el periódico conservador Le Figaro. En agosto, proceso de Baudelaire y de sus dos editores, que son condenados a sendas multas por ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres. Se ordena la supresión de seis poemas ("Las joyas", "El leteo", "A la que es demasiado alegre", "Lesbos", "Mujeres condenadas", Delfina e Hipólita" y "Las metamorfosis del vampiro"). Baudelaire debe pagar una fuerte multa. Sólo Hugo (que le escribirá "Usted ama lo Bello. Deme la mano. Y en cuanto a las persecuciones, son grandezas. ¡Coraje!"), Sainte-Beuve, Teófilo Gautier y jóvenes poetas admirados le apoyan.

A pesar de condenarle por obscenidad y blasfemia, en 1859 y 1860 el Ministerio de Instrucción Pública le concede por dos veces sedas ayudas de trescientos francos. Pero ante el público quedará identificado, aun mucho después de su muerte, con la depravación y el vicio. Amargado, incomprendido, Baudelaire se aísla aún más. En su soledad donde él se ha encerrado, dos luces: los escritos admirados de dos escritores todavía desconocidos, Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine. Escribe un ensayo sobre Madame Bovary, de Flaubert, que también ha sido juzgado por inmoral.

Empieza la época de sus enfermedades que durará hasta su muerte. Sufre trastornos nerviosos y dolores musculares. Se ahoga, sufre crisis gástricas y una sífilis contraida diez años antes reaparece. Para combatir el dolor, fuma opio, toma éter. Sufre el primer ataque cerebral. Físicamente, es una ruina. Recurre a cápsulas de éter para combatir el asma y al opio para los fuertes cólicos. Ante su precaria salud, pasa cortas estancias en Honfleur con su madre y en Alençon con su amigo y escritor Poulet-Malassis.

Su próximo trabajo "Paraísos artificiales", escrito en 1860, es un relato de las experiencias personales del poeta con drogas como el opio. Da a conocer Encantos y torturas de un fumador de opio, sobre Thomas de Quincey, segunda parte de Los paraísos artificiales.

En 1961 presenta su candidatura a la Academia Francesa. Desea rehabilitarse y obtener un salvoconducto de dignidad profesional y solvencia. Busca el reconocimiento oficial de su labor, más allá del círculo de los cafés literarios que empiezan a agobiarle. Fracasa en su postulación por la oposición y los consejos de los académicos.

Nervioso, enfermizo, arruinado y desconocido, unido siempre a su mulata alcoholizada y luego parapléjica, Baudelaire arrastra una vida de fracasado.

En 1864 viaja a Bégica, donde vivirá durante dos años en Bruselas. Allí trata de ganarse su vida dictado conferencias sobre arte, que son un fracaso y se unen a las anteriores. En la primavera decide ir a Bélgica, donde se se encontra su editor, a dar conferencias en los círculos intelectuales de diversas ciudades y a. Sólo llega a dar tres conferencias sobre Delacroix, Gautier y Los paraísos artificiales, con asistencia muy escasa de público. Intentar una edición de su obra completa pero fracasa y se venga de la falta de acogida escribiendo un panfleto titulado ¡Pobre Bélgica!

En 1865 Mallarmé y Verlaine elogian Las flores del mal, pero Baudelaire desconfía de estos jóvenes poetas. Y no le faltaba razón porque, por el contrario, Los Pequeños Poemas en Prosa nunca supieron valorarlos.

En su correspondencia expresa su deseo de recurrir al suicidio. Pese a una nueva subvención estatal, su economía es muy precaria. Miserable y con sífilis, su existencia es una gran ruina. Su salud está ya completamente minada y en 1866 sufre un ataque de parálisis general que lo deja casi mudo. Su madre viaja a Bruselas y de regreso a París interna a su hijo moribundo en un hospital. La enfermedad se agrava rápidamente, y su vida no es ya más que una lenta agonía que se prolonga durante un año. Para ayudarle a sobrellevar el dolor, sus amigos acuden junto a su lecho a interpretarle Wagner. Paralizado, mudo y medio imbécil, sobrevive varios meses hasta que el 31 de agosto de 1867 muere tristemente a los 46 años, en brazos de su madre en el mismo hospital en el que estaba ingresado.

Fue enterrado en el cementerio de Montparnase, junto a la tumba de su padrastro, a quien siempre odió.

Póstumamente, en 1868, se publicaron sus "Pequeños poemas en prosa".

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Paul Verlaine


Una de las pocas fotografías de Paul Verlaine que se conservan nos los muestra, ya en sus últimos años, en el café Voltaire de París. En dicha imagen, al buen observador no le es difícil distinguir una cosa: el maestro parece estar borracho, narcotizado tal vez... Ebrio de una u otra manera, en cualquier caso. De ello podemos concluir que la disipación acabó finalmente por vencer a la rectitud. Entre una y otra osciló constantemente la existencia del antiguo parnasiano. Sin embargo, si no fuera por que el París decimonónico –el gran París– acogió a plumas como la de Baudelaire, Lautréamont y Rimbaud, entre otras muchos igualmente geniales, bien podríamos afirmar, con algunas de las notas biográficas a él referidas, que Verlaine, junto con Víctor Hugo, es el mayor poeta lírico francés del siglo XIX.

No hay nada en sus primeros años que anuncie su futura inclinación por la autodestrucción. Nacido en Metz, el 30 de marzo de 1844, su padre es un militar perteneciente a una antigua familia belga y su madre –de soltera Elisa Dehée– es hija de unos acaudalados terratenientes. Todos ellos observantes de las buenas costumbres, no hay en los familiares del pequeño Paul ninguno que se haya dado a los excesos. De ahí que sus biógrafos más reaccionarios atribuyan su repentina e insospechada inclinación por el malditismo a una incipiente fealdad. «Como predestinado por los demonios de la lujuria, fue adquiriendo una fealdad singular, que, acentuada en el curso de los años y a través de las intemperancias, diole, finalmente, una fisonomía de fauno huraño e insensato» (Amelia Bruzzi dixit).

Desdoblamientos

Fuera como fuese, desde que su familia se traslada a París (1851), el pequeño Paul es un lector asiduo de poesía romántica –sintiendo una predilección especial por Víctor Hugo– placer que compagina con su actividad académica. Sus primeros versos datan de 1858, sólo cuenta 14 años. Paralelamente a sus lecturas, su personalidad va mostrando ciertos desdoblamientos que le llevan de las efusiones sentimentales, que le son más frecuentes, a la irascibilidad y el delirio, no menos habituales. De esos inquietantes cambios de carácter saben bien los poetas parnasianos, a quienes Verlaine comienza a frecuentar a partir de 1860. En aquel tiempo, ya se ha confesado un rendido admirador de Baudelaire.

Sus primeras publicaciones en revistas parnasianas no le proporcionan el dinero suficiente para el sustento, con lo que se ve obligado a emplearse como escribiente en el ayuntamiento de París. Eso sí, el municipio no le hace olvidar sus verdaderas inquietudes. "Poemas saturninos" (1866), su primer libro, trata sobre la fatalidad a la que, según el poeta, están condenados sin redención posible cuantos nacen, como él, bajo el signo de Saturno. Cuatro años después, la homosexualidad y las noches de bohemia del escritor, hacen que su madre le case con Mathilde Mauté de Fleurville, a la que dedicará "La buena canción" (1870), su obra menos lograda. Anteriormente, ha publicado "Fiestas galantes" (1869), versos que, en opinión de Carlos Pujol, vienen a evocar la pintura de Watteau.

Un tiro a Rimbaud

No obstante su matrimonio, el gran amor de Paul Verlaine será otro poeta: el joven Jean Arthur Rimbaud, quien llega a París en los días de la Comuna dispuesto a «morir con el pueblo». Las ordinarieces y la mala comida de los pobres, que en palabras del mismo Rimbaud le agredieran tanto, no han irritado todavía al autor de "Una temporada en el infierno" (1873). Abandonando a su esposa, Verlaine marchará tras Rimbaud a Bélgica e Inglaterra. Cuando Arthur quiere romper la relación que les une, Verlaine le descerraja un tiro que le lleva a la cárcel. Cumplida su condena, Paul Verlaine, como consecuencia de la crisis existencial que ha sufrido en prisión –la que también le ha inspirado sus "Romanzas sin palabras" (1874)–, durante algún tiempo, da clases de literatura en distintos países. Tras romper con un nuevo amante –L. Létinois– vuelve a darse a la bebida y demás excesos.

Apenas regresado a París publica "Cordura" (1881), pero es "Romanzas sin palabras" el texto que le ha procurado la fama. Convertido en abanderado del decadentismo y en algo así como el patriarca –junto a Rimbaud– del simbolismo, declara respecto a este último: «¿El simbolismo? No sé qué será... Tal vez una palabra alemana (...) Lo que sí que sé bien es que cuando sufro, cuando gozo o cuando lloro no se trata de símbolos». En otra ocasión escribe: «¡Ay de mí! Disipé mi vida (...) Si debiera emitir un juicio sobre mí mismo, me llamaría el don Quijote del Parnaso». "Los poetas malditos", conjunto de artículos y ensayos sobre la poesía de la disipación y el exceso, aparece en 1881. El mismo se incluye entre los autores estudiados bajo el seudónimo de Pauvre Lelian. También da noticia de Rimbaud, a quien, por supuesto, no ha olvidado. Tras publicar con regularidad durante los siguientes años, en los que va del hospital al Barrio Latino, Paul Verlaine muere en París en 1896. Goza de cierta holgura económica y su fama va en aumento.

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ARTHUR RIMBAUD

MALDITOS, HETERODOXOS Y ALUCINADOS
Arthur Rimbaud, la precocidad y la autodestrucción (XXII)

JAVIER MEMBA


Lo primero que sorprende al estudiar la figura de Arthur Rimbaud es la precocidad y el corto espacio de tiempo en el que produce su obra. Consciente sin duda de que su vida iba a ser breve -pocos autores han sido tan autodestructivos como él- escribe todos su versos entre los 16 y los 20 años. Con posterioridad, olvidada por completo su actividad literaria, se dedica a las más diversas ocupaciones con un único interés: enriquecerse.

Nacido en el seno de la burguesía católica francesa, Jean-Nicolas-Arthur Rimbaud vino al mundo en Charleville el 20 de octubre de 1854. Fue su padre un extraño militar que, cuando sus ocupaciones en la guerra de Argelia se lo permitieron, redactó un 'Corán' anotado que nunca llegó a publicar. Aunque, indiscutiblemente, el origen del esporádico interés por la literatura de nuestro poeta hay que buscarlo en esas veleidades literarias de su progenitor, Fréderic Rimbaud -el padre del prodigio- nunca llegó a publicar nada.

Pese a la separación de sus padres, la infancia de Rimbaud es todo lo grata que puede serlo la de un hijo de la burguesía. "Alumno dócil, querido de sus maestros, aventajado en todas las disciplinas y ganador de todos los premios", según alguno de sus biógrafos, el joven Arthur se "tuerce" tras la lectura de Théophile Gautier, Théodre de Banville, José María de Heredia, François Coppé y Paul Verlaine en 'Le Parnasse contemporaine'. Lógicamente, será a dicha publicación a donde el poeta remita sus primeros versos; lógicamente también, no se los publican -según se ha escrito después porque cuando llegan el número en cuestión está cerrado-. Si publicará, no obstante, 'Les Étrennes des orphelins' -que pasa por ser su primer poema- en la Revue pour tous. Corre el año 1870.

"Todo menos trabajar"

Así las cosas, el jovencísimo Arthur decide marchar a París sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo. El dinero que tiene para el billete no es suficiente, de modo que se cuela en el tren. Detenido y encarcelado, será su profesor de retórica -Georges Izambard- quien acuda en su auxilio. Cuando vuelve a Charleville sólo tiene una idea: "todo menos trabajar". Del joven dócil y aplicado que meses atrás fuera no queda más que el recuerdo. De modo que cuando en París estalla la Comuna (1871), Rimbaud corre a la capital a reunirse con los comuneros. Junto a los revolucionarios redactará himnos y manifiestos, pero el burgués que hay en él no tardará en manifestarse: les abandona por sus groserías y la mala calidad de su dieta alimenticia. Es entonces cuando el joven maestro, desengañado del ideal revolucionario, abraza el nihilismo, merced a ello concebirá algo inusitado hasta entonces: una poesía que busca inspiración en la disipación, la negación absoluta de todos los valores -tanto los revolucionarios como los burgueses- y el abismo. En una carta remitida a un amigo en mayo de ese año estima que el poeta tiene que convertirse en el "gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito y el sabio supremo".

Finalizada su experiencia en la Comuna, un anarquista amigo de Izamard le pone en contacto con Paul Verlaine, a quien remitirá el poema "El barco ebrio". A la sazón, Rimbaud cuenta 17 años; el autor de los 'Poemas saturnianos', diez más. La influencia que aquél ejercerá sobre éste será fatal. La amistad que les une dará mucho que hablar en los cenáculos literarios, donde se dice Rimbaud es definido com una "señorita saturniana". Perdidamente enamorado, Verlaine dejará atrás su familia y su modesto empleo de funcionario para viajar con Rimbaud a Bélgica y a Inglaterra. Se engaña, lo que para él no es más que un frenesí que viene a justificar su propuesta estética, para Rimbaud es el vértigo de la autodestrucción. Las veladas de absenta y hachís de los dos poetas constan en los anales del desorden y el exceso, entre una y otra, Rimbaud escribe 'Una temporada en el infierno' (1873). Finalmente, Verlaine, enloquecido y celoso, descerraja un tiro en el pecho de Rimbaud.

Hacerse rico

Recluido Verlaine en una cárcel belga, Rimbaud regresa a Francia, pero su carrera literaria se ha visto seriamente afectada por el escándalo de Verlaine. El resto de los escritores le dan la espalda. Ante este panorama, el primero de los poetas malditos se instala en Inglaterra. A partir de 1874 deja de escribir. Durante los 17 años siguientes sólo le moverá un interés: hacerse rico. Puesto a ello no dudará en ser mercenario en las colonias holandesas y tratante de esclavos en Abisinia. Mientras tanto, en Europa, es el mismo Verlaine el primero en reivindicar a Rimbaud al publicar los poemas de su antiguo amante -'Iluminaciones' (1886)- e incluirle en su ensayo 'Los poetas malditos'.

Rimbaud regresa a Francia para morir en Marsella en 1891. Su legado -una poesía que alcanza la grandeza por la negación de toda la tradición cultural- no tiene parangón.